Un edificio circular no se compra por catálogo: qué debería pedir una licitación a la construcción modular
Un edificio circular no se compra por catálogo: qué debería pedir una licitación a la construcción modular
La contratación pública de construcción circular tiene un problema bastante concreto: palabras como reutilizable, desmontable o sostenible sirven de poco si no se traducen en prestaciones, documentación y resultados que puedan comprobarse al terminar el proyecto.
El 7 de octubre, la Public Buyers Community publicó las conclusiones de una consulta de mercado sobre construcción circular en la que participaron 34 agentes entre compradores públicos y empresas. El objetivo: confrontar lo que las administraciones quieren comprar con lo que el mercado puede ofrecer realmente y detectar barreras para incorporar soluciones circulares a futuras contrataciones.
Un edificio no se vuelve circular porque el pliego utilice la palabra “circular”
Una licitación puede pedir una solución sostenible y recibir propuestas técnicamente muy distintas. Un licitador puede centrarse en contenido reciclado, otro en desmontaje, otro en durabilidad y otro en reutilización de componentes.
Todos pueden aportar valor, pero no necesariamente estamos comparando lo mismo. Para que la circularidad sea evaluable debe traducirse en criterios técnicos concretos y verificables.
La circularidad no es una etiqueta de producto. Es una combinación de decisiones sobre materiales, uniones, mantenimiento, adaptación y final de ciclo.
Qué entra
Composición, procedencia, durabilidad y posibilidades de recuperación de materiales y componentes.
Cómo se une
Si las piezas pueden separarse, repararse o sustituirse sin destruir innecesariamente el conjunto.
Cómo cambia
Capacidad para adaptar el edificio a nuevos usos sin recurrir a una transformación destructiva.
Qué queda después
Qué módulos, capas o componentes podrían recuperarse al final de una fase de uso.
Pedir modularidad no es lo mismo que pedir desmontabilidad
Que un edificio utilice elementos prefabricados no garantiza que estos puedan recuperarse limpiamente veinte años después. La capacidad real de desmontaje depende de las uniones, del acceso a ellas y de cómo se relacionan las diferentes capas del sistema.
Cuando resulte pertinente, una licitación puede pedir que se documenten uniones mecánicas, secuencias de desmontaje, sustitución de componentes o separación entre capas.
Ya analizamos esta lógica desde el lado del edificio en nuestro artículo sobre reutilización, desmontaje y reubicación de módulos . La pregunta ahora es diferente: ¿cómo conseguimos que esa capacidad forme parte de lo que realmente se contrata?

Una conexión accesible y documentada puede facilitar reparación, sustitución y desmontaje futuro, siempre que el conjunto del sistema se haya diseñado para ello.
Si queremos recuperar el edificio mañana, conviene preguntar hoy cómo se separarán sus piezas principales.
La información tiene que durar tanto como los componentes
Un edificio desmontable pierde buena parte de su potencial si, décadas después, nadie sabe qué componentes contiene, cómo se instalaron o en qué orden pueden retirarse.
La contratación puede definir entregables útiles para el futuro: inventarios, planos, modelos digitales, referencias de componentes, instrucciones de mantenimiento o documentación de desmontaje, según el alcance de cada proyecto.
Esto introduce otra dimensión de la circularidad: la trazabilidad. No basta con construir una pieza recuperable; también debe resultar posible identificarla y conocer su función cuando llegue el momento de repararla, sustituirla o reutilizarla.
No fijes un objetivo de reutilización antes de comprobar si es viable
Uno de los aprendizajes más útiles de la contratación circular europea es que los objetivos funcionan mejor cuando parten de información real.
La Comisión Europea recoge, por ejemplo, un caso de rehabilitación en Estrasburgo en el que antes de introducir objetivos de recuperación en la licitación se realizaron inventarios de materiales, pruebas de desmontaje y consultas al mercado. Solo después se definieron objetivos concretos para determinados materiales.
El caso completo puede consultarse en la biblioteca europea de buenas prácticas de contratación pública verde .
Primero comprueba qué puede recuperarse y si existe una salida real para ello. Después fija el objetivo.
Esta misma lógica explica por qué la consulta publicada por la Public Buyers Community sobre construcción circular reunió a compradores y empresas: una administración puede empujar al mercado, pero necesita conocer también qué soluciones están disponibles y qué barreras siguen existiendo.
El pliego puede exigir prestaciones sin diseñar por completo la solución
Definir circularidad no significa necesariamente indicar al licitador exactamente qué unión, módulo o material debe emplear.
En determinados casos resulta más útil definir el comportamiento esperado:
Prescripción cerrada
“Utilizar exactamente el sistema X”. Puede limitar las alternativas disponibles si no existe una razón técnica que lo justifique.
Prestación esperada
“Este componente debe poder sustituirse sin desmontar o destruir innecesariamente el resto del sistema”.
Un criterio bien planteado puede explicar qué resultado queremos y dejar margen para que distintas soluciones técnicas demuestren cómo pueden alcanzarlo.
“Modular” tampoco debería conceder puntos automáticamente
Industrialización y circularidad pueden reforzarse mutuamente, pero no son sinónimos. Un edificio puede tener un elevado grado de prefabricación y, aun así, incorporar uniones o capas difíciles de separar.
La misma precaución sirve para evaluar el grado de industrialización. En nuestro artículo sobre la norma UNE 41610:2026 y la medición de la construcción industrializada explicamos por qué términos comerciales como “modular” o “industrializado” resultan insuficientes si no sabemos qué parte del proceso se industrializa y cómo se integra.
Un pliego no debería premiar una etiqueta. Debería premiar prestaciones que puedan demostrarse.
El precio inicial no cuenta toda la historia del edificio
Imaginemos dos soluciones con un coste de construcción parecido. En una, sustituir una fachada dentro de 25 años obliga a demoler varias capas. En la otra, los principales componentes pueden desmontarse y reemplazarse de forma independiente.
La diferencia no aparece necesariamente en el presupuesto inicial, sino durante el mantenimiento, la transformación y el final de vida del sistema.
Por eso una contratación circular puede mirar también a:
Más allá del €/m² inicial

La reutilización necesita que los componentes puedan recuperarse en buen estado, identificarse y conservar un valor técnico suficiente para una segunda vida.
Antes de publicar el pliego, responde estas siete preguntas
Checklist para convertir la circularidad en requisitos
Si no sabemos qué queremos recuperar, cuándo y cómo comprobaremos que puede recuperarse, todavía no tenemos un criterio circular: tenemos una intención.
También se puede pedir demasiado pronto
El riesgo contrario es diseñar una licitación con requisitos que el mercado todavía no puede cumplir con suficiente competencia, escala o garantías.
Por eso las consultas preliminares al mercado resultan especialmente útiles en ámbitos innovadores. Permiten conocer alternativas disponibles, detectar barreras y redactar requisitos ambiciosos sin convertirlos en condiciones imposibles o excesivamente restrictivas.
Conclusión: la circularidad empieza mucho antes del desmontaje
La contratación pública de construcción circular puede influir en cómo se diseñan, documentan y mantienen los edificios industrializados. Pero para hacerlo necesita abandonar las declaraciones genéricas y convertir la circularidad en desmontabilidad, reparación, trazabilidad, adaptación y recuperación verificables. La segunda vida de un edificio empieza, muchas veces, en las preguntas que alguien escribió antes de contratar la primera.
Preguntas frecuentes sobre contratación y construcción circular
¿Un edificio modular es automáticamente circular?
No. La modularidad puede facilitar desmontaje, reparación o adaptación, pero el resultado depende del diseño real de las uniones, los materiales, las capas y la documentación del sistema.
¿Qué significa pedir diseño para desmontaje?
Significa considerar desde el proyecto cómo podrían separarse componentes o sistemas en el futuro para mantenimiento, sustitución, adaptación o reutilización.
¿Por qué consultar al mercado antes de fijar objetivos?
Porque permite comprobar qué soluciones existen, qué proveedores pueden ofrecerlas y qué objetivos son realistas antes de incorporarlos como condiciones de una licitación.
¿La circularidad debe evaluarse solo por los materiales reciclados?
No. También pueden ser relevantes durabilidad, mantenimiento, desmontaje, reparación, adaptabilidad, trazabilidad y posibilidades reales de reutilización de componentes.





